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A-Level: El inicio (I)

  • pruebas
  • por Administrator
  • 21-07-2013

Si sois un poco avispados y habéis mirado bien mi anuncio veréis que entre mis servicios ofrezco sexo anal. Por tanto no es ninguna sorpresa que hable de ello. Pero haré un matiz importante: no sólo lo practico si no que además me gusta. Me gusta desde el primer momento, pero reconozco que el camino no ha sido fácil. Por eso, porque quiero animar a más chicas a que lo prueben y... porque se que seguramente es un tema que os interesa (pillines), creo que voy a empezar una miniserie de post sobre mi experiencia. Hoy os hablaré de mis tiernos inicios. La primera vez que me lo hicieron (lo de "me lo hicieron" es literal) fue siendo yo muuuuuy jovencita. Todavía era una niña inocente con pocas experiencias sexuales. Por aquel entonces salía con un chico con el que, obviamente, practicaba sexo. Recuerdo que fue en una de nuestras primeras citas: estábamos en su habitación, con su madre al fondo del pasillo (típico de los escarceos adolescentes...).Estaba yo de lo más excitada en la posición del perrito cuando empecé anotar que 'mi chico' me la estaba metiendo por detrás! Creo que fue por la suprema excitación del momento, pero me sorprendió que pudiera hacerlo sin demasiadas complicaciones. En un momento, sin comerlo ni beberlo, me estaban sodomizando y... me encantaba. Me sentí muy mujer, me sentí pícara, me sentí.... bufff! Pero la cosa duró poco, mi noviete tuvo un orgasmo que hasta me asustó, el pobre tardó un buen rato en recuperarse. Lo curioso es que después de aquella experiencia, cada vez que volvíamos a probar me dolía y me resultaba desagradable. Así que, con el tiempo, dejamos de intentarlo. Después estuve con algún otros chicos, pero la verdad, a esas edades pocos se atreven a hacerle eso a una chica. Y yo, como lo había intentado tantas veces sin éxito... dejé de pensar en el sexo anal. Pero todo cambió una noche/mañana con un ligue años después. La verdad es que era un amante maravilloso y... muy bien dotado. Me lo estaba pasando de maravilla, estaba en mi salsa, y ambos habíamos llegado a cierta madurez sexual en la que ya se empieza a tener más picardía, más morbo. Tampoco me preguntó, simplemente lo hizo.  Todavía recuerdo el gusto que sentí cuando me la metía, era ya de día y la habitación estaba completamente iluminada . No entiendo cómo no me dolió, pero tuvimos un final de fiesta apoteósico. Después de aquello, el sexo anal no se me borraba de la cabeza, no entendía por qué en algunas ocasiones sí que podía y en otras no. Hasta que llegué a la conclusión de que la clave era la mente. Si piensas que te va a doler... te dolerá. Si tienes miedo... te dolerá. Pero si estás relajada... funciona, vaya si funciona! ¿Tendría razón con mi teoría? ¿Tanto poder tiene la mente? Os lo explico en el post siguiente ;)