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A-Level: Respira (II)

  • pruebas
  • por Administrator
  • 15-08-2013

Para mi el sexo consiste en eso: olvidarte de tu mente, ser cuerpo, zambullirte en el placer sin barreras. Sé que no siempre se consigue al 100%, pero el mejor polvo es precisamente ese, el que te hace perder la noción. Es justo en ese momento en el que debería empezar el sexo anal, ese momento en el que estás en lo más alto, en el que ya no hay vuelta atrás. En ese instante, sentir como va entrando poco a poco pero con decisión es algo indescriptible.

Ese es precisamente el momento más delicado, el que puede hacerte enloquecer o  acabar en un sonoro... auch! Para que eso no ocurra hay dos trucos, pero hoy explicaré el que descubrí primero: Respirar. Bueno, corrijo, respirar y un buen lubricante de base acuosa (un básico en mi bolso, gracias Aquaglide!).

Lo que explicaré ahora es muy mental, pero yo me imagino que mis músculos se relajan y expanden. Para eso no hay nada mejor que unas profundas respiraciones. El momento perfecto para meterla dentro es al expirar, es como si hicieras espacio dentro de tu cuerpo para que entre algo maravilloso. Ahora no necesito tanto hacer estos 'ejercicios' (y en el siguiente y último post explicaré porqué), pero en mis inicios me servía mucho.

Una vez dentro, a mi me gusta que se quede ahí por unos instantes, sin moverse. Como si dijera: "Este es mi terreno". Puede que duela un poco, pero hay un equilibrio perfecto entre dolor y placer que hace de ese instante algo muy intenso para compartir. Es algo muy fuerte si lo compartes con la persona indicada. Guardo grandes recuerdos en mi memoria de algunos de esos momentos salvajes y tiernos a la vez.

Lo que ocurre después... mejor no lo explico yo. Hace poco leí una descripción que me parece perfecta y que me pone los pelos de punta cada vez que la recuerdo. Así es como debería comportarse un hombre que le hace el sexo anal a una mujer.

Si te perdiste la primer entrega de la serie, aquí la tienes: A-Level: El inicio