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ATRÁS

Anna y las mujeres

Anna Alba escort en Barcelona

Quiero hacer una confesión: Antes de ser escort, nunca había tenido sexo con una mujer. La primera vez que una mujer y yo nos comimos de arriba a bajo fue trabajando. Recuerdo que estaba tan asustada! No sabía si me gustaría o si sabría hacerlo bien. Pero al abrir la puerta, me encontré con una atractiva pareja de amantes. Ella tenía unos grandes ojos negros, una sonrisa preciosa y una piel suave y morena. Desde el primer beso todo me pareció fácil. Era delicada, sensual, llena de curvas en las que perderse. Besarla, acariciarla y darle placer me pareció la cosa más natural, y ella supo guiarme para entender sus ritmos y puntos clave.

Creo que esa es la diferencia entre cuando tengo sexo con un hombre y con una mujer. No es que sea algo que se haga a propósito, simplemente surge así: entre nosotras nos entendemos mejor. Quizás sea porque sabemos muy bien cuales son los secretos de nuestro cuerpo o quizás porque, entre mujeres, en la intimidad suele haber mucha complicidad. 

No es que las mujeres me atraigan más que los hombres sexualmente hablando. En realidad, adoro el cuerpo masculino por encima de lo confesable. Pero la delicadeza del cuerpo de la mujer es algo que me seduce enormemente. Me gustan todos los tipos de cuerpos, creo que la belleza es diversa y que tanto la exhuberancia como el minimalismo tienen la misma sensualidad.

Algunos de mis clientes me preguntan si soy bisexual, y la verdad es que nunca me lo he planteado demasiado. En realidad diría que no siento ninguna necesidad de clasificarme porque tampoco tengo ninguna necesidad de elegir, no? Soy alguien que disfruta del sexo y de la intimidad con otros seres humanos, a la que le encanta explorar y aprender cosas nuevas. He aprendido que el placer, el placer en mayúsculas, no tiene sexo, ni edad, ni color. Y con eso, me basta.