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¿Escort o amante? Consejos para hombres casados

  • por Anna
  • 20-01-2020
Anna Alba, escort independiente Barcelona

Llega un momento en la vida de ciertos matrimonios en el que uno de los cónyuges (o los dos) decide que quiere explorar el sexo fuera de la pareja. Los motivos pueden ser variados, y no necesariamente quiere decir que quiera romper con esa relación o que ya no le satisfaga la intimidad con su pareja (las relaciones largas son mucho más complicadas que eso). Pero llegada a esa conclusión, uno empieza a pensar… “¿Cómo podría hacerlo?”. Pues básicamente existen dos opciones que describiré de forma muy simple: o seducir o pagar. Es decir, o optar por un/a amante o por un/a escort. Pero... ¿Qué es lo más conveniente? Creedme, no estoy haciendo corporativismo si os digo que la mejor opción es una acompañante. Si de verdad quieres mantener tu matrimonio a salvo, aquí te explico los motivos por los que somos la mejor opción:

  • Primero y principal: Una escort nunca hará nada que pueda poner en riesgo tu matrimonio. Nada de llamadas indiscretas, mensajes de whatsapp o encuentros inesperados. No hace falta ni que le digas tu nombre real, ni dónde trabajas, ni dónde vives. Ella sólo quiere saber hasta donde tú le dejes sabes. Y punto. Puedes pensar que eso hace que la relación sea más fría. Pero yo creo que es al contrario, al despojarte de identidad (y de ropa, claro…) puedes ser más libre, más auténtico. Al fin y al cabo los nombres son sólo datos sin ningún valor, no nos hacen quien somos.
  • Segundo: Una escort no te pedirá más que respeto y dinero. No te exigirá que le dediques más tiempo del que tú puedas/quieras tener, que le hagas regalos (aunque siempre los aceptará con una sonrisa), que la lleves al cine, a cenar, que la llames para interesarte por su día a día… No hay riesgo de confusión, el dinero hace que quede claro para ambos que nuestra relación se inicia y se acaba en el tiempo preestablecido. Unas horas mágicas en las que disfrutar de un mundo diferente. Un paréntesis de la cotidianidad a la que, por supuesto, queremos regresar. 
  • Tercero: Si lo que buscas es buen sexo, sabes que una escort es garantía de éxito. No digo que una amante no pueda ser buena en la cama, pero nosotras somos profesionales del placer cuya misión es hacerte disfrutar.  No buscamos nada más que hacerte sentir bien, disfrutar del momento, y eso se nota.
  • Cuarto: Si quieres dejar de vernos, la relación se acaba sin tener que dar ninguna explicación. No hay dramas. Una escort sabe que el hombre con el que comparte la cama no es suyo, igual que él sabe que ella no le pertenece. En el momento en el que uno de los dos decida que sus encuentros con el otro se han terminado no hace falta pasar por el incómodo trámite de ‘cortar’. 
  • Quinto (de verdad hace falta un quinto?): A las escorts les encantan los hombres casados! Son nuestros clientes favoritos por varias razones: hay menos riesgo de que se enamoren de ti, se le presupone cierta edad en la que ya han aprendido a ser buenos (o mejores) amantes, y suelen ser más solventes económicamente. Hay algo mejor?

Así que ya sabéis, hombres casados. Llamad a una escort, no seáis tontos.