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ATRÁS

Espalda contra espalda

  • pruebas
  • por Administrator
  • 30-03-2014

"Anna, la cena con mi amigo se ha retrasado. Hemos ido a tomar algo al Eclipse. Ven". Ese fue el primero de los muchos mensajes que nos intercambiamos aquella noche. Dí los últimos retoques a mi maquillaje, me abrigué y bajé a la calle a coger un taxi. "He llegado ¿Estás sólo?". "No, mi amigo es un pesado, sube y espérame, le diré que estoy cansado y que me quiero ir ya a la habitación a dormir". Entro en el ascensor rodeada de ejecutivos alemanes que vienen a pasárselo bien, y al llegar a la sala veo a mi cita charlando con otro hombre. Me mira de reojo, mientras me quito la chaqueta y le enseño lo que llevo puesto: unos delicados y cortísimos shorts negros de encaje, medias finas, botas negras de tacón y un jersey del mismo color muy sencillo pero con la espalda al aire. Sonrío y me siento justo de espaldas a él. Puedo escuchar su conversación, oler su perfume...

"¿Qué le traigo señorita?", "Un Manhattan, por favor". Mi móvil vibrar, recibo un mensaje: "¡¡Estás buenísima!!". Me río. Los alemanes siguen por la sala, son comerciales de una conocida marca de coches. Están sólos, lejos de sus casas, de sus mujeres... Me miran y adivinan lo que hace una chica sola un día de diario tomando un cóctel en un hotel. Me encanta... cruzo las piernas con coquetería y aguanto sus miradas mientras mi móvil no para de vibrar: "¡¡Qué ganas tengo de que se vaya mi amigo!!". Contesto: "¿Sí? Pues si no te das prisa puede que reciba una oferta mejor y te deje tirado..." (debo decir que nos conocíamos de otra ocasión, por lo que ya había confianza). "¡No! Por favor, dame diez minutos y estoy contigo".

La verdad es que aquella noche lo hubiera tenido fácil para que algún caballero picara de mi anzuelo. Delante mío había un grupo de hombres que no paraba de mirarme con ojos hambrientos, y a mi lado, un chico con aspecto tímido se había sentado y parecía dudar si hablar conmigo o no. Me sentía en mi salsa, sexy, pícara... Finalmente mi 'acompañante' logró deshacerse de su amigo y lo acompañó a que cogiera un taxi. Fue justo en ese momento cuando el chico que se sentaba a mi lado se atrevió a preguntar "Are you alone?". Le sonreí tiernamente, pobrecito... "Yes, I'm waiting for someone, sorry". Y seguí bebiendo de mi copa.

Después de unos minutos mi cita llegó de nuevo, esta vez liberado de pesadas amistades, se sentó a mi lado y me dio un tremendo beso para marcar territorio. Quedó muy claro quién se había llevado a la chica. Lo que pasó después queda para él, para mi, y... bueno, para el ascensor del W, el pasillo, la habitación... y el mar de Barcelona.