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FILF

  • pruebas
  • por Administrator
  • 23-05-2013

Siempre he tenido predilección por los hombres maduros. De adolescente, cuando todas perdían la cabeza por Leonardo DiCaprio ya me moría por los huesos de George Clooney. Yo era la típica que fantaseaba con el profe de lengua cuando las demás sólo tenían ojos para el chico guapo de la clase, ese ser unineuronal que llevaba los pantalones por debajo del culo. En fin...

No negaré que no me gusten también los chicos de mi edad, pero... me dan un morbo especial esos hombres que han llegado a una edad en la que saben lo que quieren y que no tienen miedo de cogerlo. Esos me vuelven loca, son mi punto débil. En mis fantasías no salen jóvenes musculitos, si no hombres maduros que hacen conmigo lo que les da la gana, uff!

Además, lo tengo comprobadísimo: son los mejores amantes. Ya hace algunos años que practican el sexo y ya han aprendido que a las mujeres no se nos conquista con la parafernalia (os juro que una vez un chico me folló poniéndome a hacer el pino... una corta historia...) si no con el fondo. Saben cómo tocar, dónde, cuando comportarse como un salvaje o cuando darte un poco de tregua (sólo un poco). Además te enseñan y te hacen mejor amante, porque ellos también han aprendido lo que les gusta y cómo les gusta.

Esa es la parte tangible, pero luego viene lo intangible, lo que sólo está en mi cabeza, y es que... me ponen, no sabría explicarlo pero me ponen. Y si encima me entero de que están casados, el morbo ya es insano. Todo esto hace que el sexo con ellos sea mil veces mejor que si lo estuviera haciendo con el cachas de mi gimnasio (y lo digo con conocimiento de causa, jejeje).