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Hoteles

  • pruebas
  • por Administrator
  • 29-11-2013

Siendo escort una aprende muchas cosas: sobre el sexo, las relaciones, las mentiras... y los hoteles. Algunos los ven simplemente como lugares donde dormir y guardar las cosas cuando se está fuera de casa, pero para mi se han convertido en lugares donde se esconden secretos, se roba tiempo a la cotidianidad y se escriben breves pero intensas historias entre sábanas blancas.

Siempre he pensado que el lugar es el complemento perfecto para la buena compañía. Por mucho que el sexo sea bueno, si no es en un lugar bonito pierde algo de magia. Además, está el encanto de la discreción, del entrar sin llamar la atención, subirte a un ascensor y mirarte al espejo para retocarte el pelo y escuchar como tus tacones resuenan por los largos pasillos casi siempre vacíos. Después, una vez te encuentras ante la puerta, respiras hondo y llamas suavemente. Detrás se esconde lo desconocido.

Al final, cada hotel tiene una cara, un nombre que sólo tu conoces, y una pequeña historia. ¿Cuantas cosas habrán ocurrido en esas habitaciones antes de pasar yo por ellas?