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Risas entre escorts

  • pruebas
  • por Administrator
  • 13-11-2011
 

Viernes por la noche, que nervios! Tengo una cita a la que llego tarde. Me maquillo rápido en el baño de la oficina y salgo pitando a coger un taxi: "A la calle Aribau número X, por favor". Llego al restaurante, siento como el corazón me va a mil, y cuando me acerco a la mesa... Me esperan seis señoritas maravillosas, seis escorts de lujo que se reunieron para conocerse y charlar gracias a Paula Vip, que siempre está en todo.

Por mi corta experiencia a penas conozco a escorts, más allá de algún que otro mail o de seguir sus blogs, por lo que entenderéis mis nervios y mi interés en asistir a la cena. ¿Qué impresión les causaré? ¿Estaré a la altura? ¿Pensarán que no tengo ni idea? Todas estas preguntas asaltaban mi mente por  cierta inseguridad natural que arrastro desde siempre y por un enorme respeto a las profesionales de este sector. Por otro lado, necesitaba tanto conocerlas! Nuestro mundo está rodeado de silencios, de secretos, de misterio... Mis amigas de toda la vida deben pensar que mi vida es soporífera ya que cada vez que me preguntan me veo obligada a hablarles de mi trabajo en la oficina, de alguna película que he visto en el cine, del gimnasio... Y es que la otra mitad de mi vida es un terreno vedado para ellas! Eso hace que a veces pueda sentirme algo sola, por eso poder hablar con chicas que me entendieran era casi una necesidad vital. ¡Que liberación!

No hizo falta más que una breve presentación y dos besos para que me sintiera como en casa. Poco a poco empezamos a dejarnos llevar y acabamos hablando entre copas de vino y risas de nuestra profesión. ¡Hicimos que algún que otro camarero pusiera los ojos como platos! Siempre me he sentido muy libre a la hora de hablar de sexo, una naturalidad que a veces ha chocado a algunos, y poder estar con mujeres que se sintieran igual que yo era tan reconfortante...

Me di cuenta que a pesar de no conocernos absolutamente de nada, quien más y quien menos seguíamos los pasos de las otras. Como una hermandad invisible formada a través de lecturas de blogs, foros o algún que otro mail. Sabíamos más de las otras de lo que esperábamos y yo encontré eso maravilloso. Las escorts no estamos tan solas como a veces nos pensamos, seguro que hay otras chicas que te siguen los pasos y que estarán a tu lado el día en que necesites ayuda.

Pese a algún que otro 'pero' y con cócteles en las manos, acabamos coincidiendo en que esta es una profesión muy bonita siempre y cuando lo hagas libremente. Nos dimos mil consejos, debatimos sobre lo humano y lo divino y, sobretodo, lo pasamos en grande entre amigas. Una noche para recordar y que espero que se repita.

Podéis leer más sobre la fantástica cena y descubrir a las protagonistas en la genial crónica de Paula Vip en Guia Geisha.