Sobre Mí

¿Quién soy?

Bienvenido, mi nombre es Anna Alba, y soy una acompañante catalana de 27 años con una curiosidad insaciable y espíritu aventurero. Me he pasado gran parte de mi vida viajando de un lugar a otro, estudié en diversos países, pero nunca pude olvidar a mi gran amor: Barcelona. Fue aquí donde mi mente inquieta decidió viajar de otro modo, a través de mis amantes. Cada momento compartido con una nueva persona, me aporta conocimientos, sensaciones y experiencias únicas. Me considero una gran afortunada por tener el privilegio de dedicarme a dar placer, da igual del tipo que sea, no creo que haya nada más maravilloso.

Soy una chica pequeña y de cuerpo delicado. Uno de esos perfumes que se guardan en frasco pequeño. Mi piel es suave y pálida, salpicada de pequitas que se intensifican cuando me da un poco el sol, dándome un aspecto un tanto aniñado y travieso. Soy pelirroja natural, y mi pelo es rizado y por encima de los hombros. Me gusta llevarlo natural, y que se me alborote mientras hago el amor. Tengo los ojos grandes y de un color verde claro, que igual pueden mirarte con tierna inocencia que con la intensidad de una pantera. Sonrío mucho, me gusta reírme a carcajadas, y como me encanta lo que hago mi carácter es relajado y natural.

Tengo estudios universitarios, una carrera profesional que compagino con mi vida como escort que me apasiona, y me gusta pensar que tengo cultura. Leo mucho, me interesa el mundo que me rodea, que me seduzcan con la mente y que me enamoren con la buena mesa. Pese a que por mi figura no se adivinaría, me apasiona la gastronomía, algo para lo que Barcelona es la ciudad ideal. Para mí no hay mejor cita que la que empieza en un buen restaurante.

Siempre he sido muy libre en el sexo. No lo puedo entender de otra manera. Con mis amantes me gusta dejarme llevar, sin demasiada planificación que pueda encorsetar nuestro encuentro. Me gusta besar, me gusta acariciar, me gusta lamer… Aprecio la generosidad de mi amante, y me considero una compañera de juegos aventurera y con pocos tabús. Se disfrutar de la diversidad del sexo y aprendo con cada nuevo hombre que comparte mi cama.

Me entrego en cada nuevo encuentro, y considero un privilegio que haya gente que, sin apenas conocerme, estén dispuestos a entregarme un pedacito de ellos mismos. Es el mejor regalo que alguien puede dar.